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Tos Ferina

MORIR DE TOS FERINA Así es la tos de los niños de Loreto que los está matando. Y que el gobierno no escucha.

Si lo estremece ver a este niño toser así, imagínese cómo es morir atrapado en esa tos tan feroz, imagínese a más de mil niños tosiendo así.

En lo que va del año, 38 niños en el Perú han muerto tosiendo. 30 de ellos en medio de la vasta Amazonía loretana. Se mueren sacudidos por un ataque de tos convulsa, implacable, que no les da tregua, con espasmos seguidos que los estremece una y otra vez hasta acabar con ellos. La tos ferina, también conocida como tos convulsa o “coqueluche” es una enfermedad infecciosa aguda y transmisible que afecta a las vías respiratorias y que puede ser mortal, especialmente en niños menores de 5 años, pero que podría pasar de largo si tuvieran a tiempo las vacunas en sus cuerpos.

Ninguno de los niños fallecidos había recibido alguna de las vacunas que puede prevenir la tos ferina. Ellos tenían derecho a recibir esas vacunas y el Estado, a través del Ministerio de Salud, estaba obligado a administrárselas. Lucharon sin soldados, sin defensas que los ayudara a combatir la enfermedad. 17 niños y niñas murieron en comunidades nativas de Loreto, y uno en Lima. En la provincia loretana del Datem del Marañon se concentra la mayor cantidad de víctimas, ahí la vacunación sólo llega al 30% en promedio, de acuerdo a información oficial que maneja el doctor Juan Carlos Celis, quien lleva 15 años monitoreando los brotes y las epidemias en Loreto.

Y cada año cae más la tasa de vacunación, sin que el Estado tome acciones efectivas para remediarlo. Los distritos rurales amazónicos más golpeados son Pastaza y Andoas. En el distrito de Pastaza murieron 9 niños, en Andoas 4, mientras en Ramón Castilla, San Juan Bautista y Belén, uno en cada distrito.

Este pequeño de 3 años que batalla contra la tos ferina, pertenece a la comunidad Awajun del distrito de Pastaza en la provincia del Datem del Marañón de Loreto. Su hermanita, sin protección alguna para evitar el contagio, intenta calmarlo. Al comienzo, la enfermedad puede ser confundida como una simple gripe o catarro, pero luego de dos o tres semanas de infección la tos se vuelve persistente, incontrolable y violenta que dificulta respirar, comer o beber. La tos ferina se vuelve extremadamente grave especialmente en bebés y niños pequeños, puede ocasionar neumonía, convulsiones, asfixia, daño cerebral o muerte. Algunos bebés y niños mueren con fracturas en las costillas por la tos intensa.

Las bacterias Bordetella pertussis, causantes de la enfermedad, una vez que atacan, se adhieren a los cilios (pequeñas extensiones parecidas a los vellos) que recubren parte del aparato respiratorio superior y liberan toxinas que provocan la inflamación de las vías respiratorias. Esta bacteria es sumamente contagiosa. Un niño con tos ferina puede llegar a contagiar a más de 10 personas.

Imagen de la bacteria Bordetella pertussis.

Hasta el 16 de julio pasado había cerca de 1200 casos reportados en el Perú, a nivel nacional. Una cifra que representa un aumento de 3,162%, respecto al mismo periodo en el 2024. El epicentro de este brote se ubica en la selva, en Loreto, que concentra 805 casos. Casi todos los fallecidos son niños de comunidades nativas, campesinas, ribereñas de la Amazonía, que están en zonas alejadas de los centros de salud. Ahí históricamente se ubican los más bajos índices de vacunación. En Pastaza, donde ahora lloran a los nueve niños fallecidos a causa de esta enfermedad, viven o sobreviven en medio de la pobreza y extrema pobreza 151 niños menores de un año registrados en el distrito, de ellos, sólo 22 habían recibido la tercera dosis de la vacuna pentavalente, según información oficial de las autoridades sanitarias.

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Y mientras este brote de tos ferina se propagaba a gran escala y los niños de Loreto comenzaban a morirse de tos ferina, de dos en dos y hasta de tres en tres cada día, el gobierno de Dina Boluarte no reaccionaba a la tragedia. Recién el 9 de junio pasado, cuando ya había 10 niños muertos, el ministro de Salud César Vásquez anunciaba el despliegue de 20 brigadas sanitarias hacia seis distritos del Datem de Marañón, pero tardaría una semana más en aprobar una transferencia de 12 millones de soles para enfrentar la emergencia. Después llegarían a la zona más y más brigadas de vacunación con medicamentos y cientos de vacunas por aire, tierra y río. Demasiado tarde. Los niños siguen tosiendo y muriendo.

“El gobierno sólo tiene una respuesta reactiva, cree que llevando vacunas ahora, en medio del brote, va a remediar la situación”, dice el doctor Juan Carlos Celi, especialista en enfermedades infecto contagiosas. Desde la región con más contagios por la tos ferina habla fuerte y claro: “No hay plan alguno por parte del Estado, no hay planificación con enfoque intercultural para promover la vacunación en zonas de difícil acceso. No basta con llevar afiches y vacunas en pleno brote. Estas zonas alejadas de la Amazonía, a las que sólo se puede acceder por vía fluvial, son de difícil ingreso, en especial aquellas cercanas a la frontera con Ecuador”, advierte Celis. Y reflexiona que más allá de la distancia espacial, está el inmenso abismo que separa al Estado de las comunidades nativas siempre marginadas y a las que no saben abordar. “Hay que hacer un trabajo de planificación previo, con presupuesto y saber llegar con una buena estrategia de intervención intercultural”, insiste Celis.

Bebé recién nacido de la comunidad nativa Kandozi, en el distrito de Pastaza, provincia Datem del Marañón en Loreto.

La indiferencia del Estado frente a los niños de Loreto que morían por tos ferina se manifestó abiertamente esta semana. Mientras las autoridades sanitarias seguían reportando más casos de niños de comunidades nativas contagiados por esa enfermedad, la jefa de Estado Dina Boluarte llegó hasta la capital de esa región, Iquitos. El motivo de su visita era reunirse a puertas cerradas en una villa militar con los ministros y presidentes regionales y clausurar “El Consejo de Estado Regional”. No dijo una sola palabra sobre los niños muertos por tos ferina que no habían sido vacunados. Tampoco habló de ampliar presupuesto para la prevención de esta enfermedad.

Dina Boluarte en Iquitos, Loreto. Presidió el Consejo de Estado Regional, pero no dijo nada sobre los niños que fallecieron en la provincia loretana Datem del Marañón.

Cientos de personas llegaron hasta la Villa FAP, donde se encontraban Boluarte y sus ministros, para protestar y demandar más atención en una región que tiene el récord de niños fallecidos por tos ferina, dengue y malaria. Y que también encabeza los indicadores a nivel nacional por muerte materna. Dina Boluarte no dio la cara a la población.

Protestas en Iquitos por la presencia de la mandataria.

Entre las barreras que no permiten que haya más niños vacunados para que no corran el riesgo de morir de tos ferina, el doctor Celis señala, en primer lugar, el tema de presupuestos. “En mis 15 años que tengo de especialista aquí, cuando se solicita presupuesto para vacunar zonas alejadas pides 1 y te dan 0.1” menciona. En segundo lugar, advierte que hace falta un trabajo previo intercultural y comunicacional por parte del Estado a todo nivel con estas comunidades nativas lejanas y desatendidas. “Hay que trabajar con seis meses o un año de anticipación. Es todo un plan de trabajo para soslayar primero el tema intercultural, saber llegar a las autoridades, al Apu, convencerlo a él primero para poder entrar a la comunidad. Y ese trabajo no es fácil, pero los enfermeros y las enfermeras del Perú han demostrado que cuando les dan los recursos, cuando hay estrategia y planificación, pueden hacerlo bien, lo que hace falta es decisión política”, afirma.

Celis reconoce que la desinformación, el discurso antivacuna y el post Covid “van ganando parte de la batalla”. Históricamente esas zonas donde ahora hay más casos de tos ferina tenían ya bajas tasas de vacunación que llegaban a 40%, 50%. Muy lejos del 90 y 95% que es lo que se exige para prevenir, pero después las cosas se complicaron aún más con el inicio de la pandemia. “Después del Covid, todos los reportes que tenemos de las unidades de vacunación que van a zonas campesinas, nativas, donde tenemos también el tema intercultural, que hay que soslayar antes de ir a vacunar, ha empeorado. Sí es cierto hay mayor rechazo, la desinformación llegó primero, se diseminó rápido y ahora tenemos la valla más alta. Y es por eso que la OMS llamó al inicio postpandemia diciendo que tenemos que hacer esfuerzos descomunales para poder recuperar esas tasas de vacunación que lamentablemente no se llegan”, afirma Celis esta vez en conversación con el Dr. Elmer Huerta en una entrevista radial.

Y es que al doctor Juan Carlos Celis lo llaman de todos lados cuando hay emergencias sanitarias de brotes y de epidemia. No sólo porque vive en Loreto, sino porque es un experto en enfermedades infecciosas y lleva varios años insistiendo en mayor presupuesto y atención por parte del Estado en políticas de prevención de enfermedades en la Amazonía. Los canales de televisión, las radios, los medios digitales, los diarios y medios extranjeros como El País de España y la CNN quieren escuchar su voz de experto. También lo llaman los médicos y las enfermeras desde diferentes comunidades alejadas, le escriben y le consultan en medio de cada emergencia sanitaria.

Inexplicablemente el gobierno no lo busca, no lo convoca, no lo escucha.

Doctor Juan Carlos Celis, lleva 15 años monitoreando brotes y epidemias en Loreto.

Por estos días el doctor Celis ha visto llegar a Loreto a la Presidenta, al ministro de Salud, al viceministro, también a los cuatro congresistas de Loreto. Llegar y encerrarse. No lo convocaron para esta emergencia y eso explica un poco todo.

“Por este brote y por temas de vacunación el gobierno no me ha llamado para nada. No nos convocan a los especialistas, su respuesta es sólo reactiva, de corto plazo, llegan, se encierran, luego salen, se toman fotos y ahí termina todo. Después se olvidan del asunto. A ver si en tres o seis meses vuelven a preguntar cómo estamos”, señala desde Loreto.

Abordar la prevención tempranamente desde un enfoque intercultural es importante, insiste el doctor Celis, porque, por ejemplo, la provincia más afectada, el Datem del Marañon es inmensa, del tamaño de Lima, y es una provincia que tiene varias etnias. “Esto amerita un plan de 5 ó 6 años para resarcir el tema de las bajas coberturas de vacunación que no es de ahora. Es una zona olvidada, desatendida”, agrega el doctor Celis.

“Siempre se dice que no se dejan vacunar, es mentira. Lo que no se hace es un trabajo de planificación e interculturalidad para llegar a ellos. Cuando uno habla con las enfermeras más antiguas, ellas saben, conocen del enfoque territorial, pero el Estado, no les da presupuesto. En el Datem del Marañon hay comunidades que se denominan nación Huampis, nación Achuar, defienden su territorialidad, entonces no es que vas a intervenir de cualquier manera. Hay que convocar a las autoridades, a los Apus, antes de ingresar; usar intérpretes; saber qué les gusta, qué no les gusta, para luego intervenir sobre esos temores. Lo que no hay es decisión política para un plan presupuestado a largo plazo que implique un trabajo planificado y previo antes de ir a vacunar”, explica el especialista a Pista Clave.

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