Saltarse la ley con alevosía es el patrón de conducta de Rafael López Aliaga, no sólo en las pistas, sino también lo ha sido en su gestión municipal y empresarial
Es casi una alegoría que el candidato presidencial Rafael López Aliaga no pueda manejar su propio auto ni ningún otro porque tiene vencida la licencia de conducir desde el año 2022. Y ¡ampay! el “Rafabus”, el vehículo que a veces lo moviliza en Lima y está a cargo de la logística de su campaña, tiene 6 papeletas impagas, desde el año 2019. Por si fuera poco, también el auto que lo transportaba cuando era autoridad municipal fue sorprendido con una papeleta vencida. El alcalde que nos mintió y prometió no renunciar a su cargo y convertir la capital del Perú en una potencia mundial, la dejó quebrada y endeudada por más de 4 mil millones de soles. Y no son inventos de “los caviares” ni de los “terrucos”, como llama a sus detractores, una Fiscalía Anticorrupción ya lo investiga por este endeudamiento ilegal e irregular que hizo a través de la emisión de bonos fraudulentos, pese a la advertencia de la Contraloría.
Si no pudo con Lima, menos con el Perú.
Los enemigos políticos de Porky podrían decir: Rafael López Aliaga no puede conducir ni su vehículo y pretende conducir el país.
En efecto, el candidato presidencial no puede manejar su carro ni ningún otro rodado porque su licencia de conductor caducó en agosto de 2022 y no la volvió a renovar. Y al parecer no tiene intención de hacerlo. Es más, el año pasado se deshizo del único vehículo que había consignado en su anterior declaración ante el JNE en el 2021, cuando postuló también a la presidencia.
A mediados de 2025, según Registros publicos,
vendió su vehículo a 9 mil dólares. El comprador es un trabajador de la empresa Acres Investments, donde López Aliaga tiene acciones. Por cierto, la Fiscalía le sigue la pista a esta compañía Acres Investments, una empresa off shore, constituida nada menos que con la firma panameña Mossack Fonseca, involucrada en los Panamá Papers. Y justamente por sus acciones en esta empresa, López Aliaga viene siendo investigado también por presunto delito de lavado de activos.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
Conducir en estado de ebriedad a altas horas de la noche le estaba trayendo demasiados problemas a Rafael López Aliaga. Hay al menos reportadas dos intervenciones policiales en operativos de alcoholemia que habían conducido a “Porky” derecho a la comisaría.
Una de ellas fue cuando el líder de Renovación Popular dio positivo en una prueba de alcoholemia y fue llevado a la comisaría del distrito limeño de San Isidro, durante un operativo realizado en 2019, según un parte policial revelado por La República.


Es muy probable que esta decisión de no revalidar el documento de conducir, esté relacionada con estos eventos reñidos con la ley de tránsito.
De acuerdo con el portal de consultas de licencia de conducir del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), el permiso de López Aliaga está vencido desde agosto de 2022. La última vez que el candidato presidencial renovó su licencia de conducir fue en el año 2017. El trámite que hizo fue “Revalidación” y la tarjeta de conducir tuvo vigencia hasta agosto ode 2022.
El “Rafabus” que moviliza a veces al candidato en Lima y que lleva y trae a gente de su comando de campaña, militantes y material logístico, tiene 6 papeletas impagas según pudo comprobar La Pista Clave en el SAT de Lima.






Otro hecho controversial, donde Rafael López Aliaga se salta las reglas de tránsito ocurrió cuando fue sorprendido por la policía haciendo uso exclusivo de las vías del Metropolitano. Después se supo que el propio alcalde, había pedido permiso a la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) para poder utilizar la vía exclusiva del Metropolitano y así evitar la congestión vehicular y “cumplir adecuadamente con la agenda de la Municipalidad Metropolitana de Lima”. Tras salir a la luz tan cuestionable solicitud, López Aliaga acusó a los medios de comunicación de “apañar” los atascos en las calles de la capital.
En el 2021 también el portal Infobae reveló que de acuerdo al servicio de consulta de infracciones del Servicio de Administración Tributaria de Lima (SAT), el vehículo oficial que transportaba en ese entonces al alcalde de Lima, reportaba una papeleta por una falta muy grave.
De acuerdo a esa información, en noviembre de 2022, se le impuso una papeleta al auto Nissan, que trasladaba al entonces burhomaesrede placa EGW176 por la infracción tipificada como: “No respetar el límite máximo o minino de velocidad establecido, de acuerdo a los siguientes supuestos: b) Superar el límite máximo establecido en más de 10 km/h hasta en 30 km/h adicionales”. Se le puso esta papeleta al vehículo por transitar a 108 kilómetros por hora en el kilómetro 2 de la Vía Evitamiento, cuando la velocidad permitida era sólo de 80 kilómetros por hora. Por esta infracción, se le sancionó con una multa ascendente a 1.496 soles, monto que, según los registros del SAT, se encuentra en cobranza coactiva.
López Aliaga se saltó las normas y endeudó a la Municipalidad de Lima por 4 mil millones de soles.

Y así como se maneja en las pistas, López Aliaga hizo lo mismo como alcalde de Lima: no respetó las normas legales, técnicas ni contables de endeudamiento e hizo caso omiso a los informes de la Contraloría y arrastró a la Municipalidad Metropolitana de Lima a un proceso de endeudamiento que comprometió 4 mil millones de soles, mediante una emisión de bonos, considerada ilegal.
Por este proceso fraudulento, que embarga los futuros ingresos y las próximas gestiones del municipio limeño, Rafael López Aliaga, será investigado por colusión y negociación incompatible. Fue la fiscal superior anticorrupción Scarlet Laura Escalante, el que ordenó al Tercer Despacho de la Primera Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios emitir la disposición correspondiente. La denuncia fue presentada a mediados del 2025 por el auditor independiente Julio Sifuentes, quien alertó a las autoridades por hechos presuntamente irregulares e indicios de delitos en el proceso de endeudamiento mediante tres emisiones de bonos titulizados para realizar obras públicas, que han quedado paralizadas. Según la denuncia, los bonos se colocaron en el mercado financiero internacional sin cumplir normas técnicas, legales ni contables y a pagarse en 20 años, lo que compromete los futuros ingresos tributarios de la comuna.
El proceso de endeudamiento se realizó en el mercado financiero exterior y no contó con garantía del Estado. Entre junio de 2023 y 2024, el Concejo Metropolitano aprobó tres acuerdos que permitieron la emisión de los bonos; el primero de ellos autorizaba la operación en el mercado nacional, pero la colocación final ocurrió en el internacional, sin cumplir parámetros legales y financieros.
López Aliaga habria actuado en pared con el gobierno de Dina Boluarte. La administración de “Porky” aprobó la Ordenanza Municipal N.º 2604, que pretendía priorizar la autonomía financiera del gobierno edil sobre la regulación nacional, y vaya que tres semanas después, el Ejecutivo emitió otro decreto de urgencia que permitió a las entidades subnacionales con calificaciones favorables endeudarse hasta por 3,5 veces sus ingresos corrientes de los últimos cuatro años.
Con el aval del Ejecutivo s través de esta nueva normativa, el municipio limeño procedió a contratar de manera directa a Bank of America Securities para estructurar y colocar la deuda en el mercado internacional con una tasa de interés altísima. Este banco se constituyó como el único comprador de lis bonos por 4 mil millones de soles, en medio de un proceso irregular y con conflicto de intereses.
López Aliaga como alcalde también será recordado por sus trenes fantasmas, por su enfrentamiento con las madres de las ollas comunes, por su “via expresa” mortal sin expediente técnico, por sus calesas y por sus delirios de hacer de Lima una potencia mundial.





