Este capítulo de no ficción es el de un ingeniero visitante de altas esferas y su hija sin título profesional que en menos de un año ha ganado contratos por más de S/544 millones con tres gobiernos regionales: La Libertad, Loreto y Junín. Aquí, el
paso a paso de esta historia que bien podría titularse “Cómo volverse millonario en menos de un año”. Con la participación estelar de un presidente regional (y otros más) que creen que los millones del presupuesto público de una región, abatida por
el crimen organizado, son sus millones. Y que las licitaciones de obras públicas son negocios que se pueden tramar entre amigotes.
En el reportaje “La joven de los 300 millones en el Gobierno Regional de César Acuña”, emitido por Panorama, contamos la historia de Lucero Nicole Coca Condori, 23 años, sin título profesional registrado en Sunedu, pero con un don casi sobrenatural para adjudicarse megaproyectos. En marzo de 2025, su empresa -creada en 2023- ganó S/121.5 millones para “el Mejoramiento y Ampliación” de un corredor vial entre Trujillo y el aeropuerto de Huanchaco. En consorcio, su oferta venció a la de su competidor por apenas S/29. Una ínfima de diferencia con tufillo de sospecha, pero suficiente para coronarse ganadora.

El contrato fue firmado el 6 de marzo pasado. Justo un año antes, el 8 de marzo del 2024, el padre de Lucero, Juan Carlos Coca Rojas, apareció registrado en el gobierno regional de La Libertad con dos visitas de alto nivel: la primera, con el propio gobernador César Acuña, y la segunda, con Very Reynelda Siccha Martínez, gerente de Contrataciones. Ambas el mismo día. Todo muy puntual, muy formal, muy llamativo. ¿Quisieron planear el faenón con un apretón de manos?
Pero el viento no dejó de soplar a favor. Tres meses después, la empresa de Lucero obtuvo un segundo contrato en La Libertad por S/194.1 millones, esta vez para el mejoramiento del hospital provincial de Virú. El contrato tuvo que “perfeccionarse” tras observaciones por la “falta de legalización de firmas”. Nada que no se pueda resolver con una notaría.
La empresa LC & EC Constructora Consultora y Servicios SAC, con sede en Ventanilla, fue creada en agosto del 2023. Y desde entonces, el ascenso ha sido tan vertiginoso como apabullante. Primero, contratos menores el 2024 con la Marina de Guerra del Perú (S/78 mil) y el Poder Judicial (S/84 mil), pero ya para el 2025, Lucero estaba en las ligas mayores. En el contrato de Trujillo, por ejemplo, su consorcio ofreció S/14 millones menos de lo previsto por el Gobierno Regional de La Libertad. Y le ganó al segundo postor por apenas S/29. ¿Casualidad, cálculo maestro o alineación de los astros? El punto es que aquí no ganó su primer millón sino S/.121,515,740.
La historia no se detiene. El 5 de abril, el Gobierno Regional de Junín le adjudicó a la empresa de Lucero su contrato más jugoso: S/207 millones para mejorar los servicios de salud del Hospital Higa Arakaki de Satipo. Todo esto a través de una simple Adjudicación Simplificada, modalidad que no se suele aplicar para montos tan elevados, pero aquí, la excepción hace la regla y se buscó como salida para resolver una frustrada licitación pública del 2024. Qué oportuna deserción con millones de soles de por medio.
Hay quienes hacen millones por mes. En mayo, se marcó un nuevo hito: la joven empresa de Lucero Coca ganó un contrato por S/22 millones con el Gobierno Regional de Loreto. Una sencillo en comparación con los contratos que se adjudicó en las regiones de Trujillo y Junín. Esta vez, sin competencia. Postulante única. Reina indiscutible.
Y como no hay primera sin segunda, ese mismo mes se firmó un segundo contrato con el Gobierno Regional de La Libertad, nuevamente por más de S/194 millones. Cifra ya familiar en esta historia de éxito exprés.
Cuando el equipo de Panorama, el reportero Bryan Matías y el camarógrafo Jimmy Rodríguez, fue a buscar respuestas en Ventanilla, Callao, donde reside Lucero Coca, recibió golpes y agresiones. Un sujeto los insultó y empujó negando conocer a la joven afortunada. Horas más tarde se confirmó: el agresor era Juan Carlos Coca Rojas, padre de la licitadora estrella. El mismo que había visitado a Acuña hace un año. El mismo que, según la Contraloría, fue observado en 2024 por “ausencia en obra” durante la ejecución de un proyecto de salud en Ica, donde figuraba como “personal clave”. Un pasado, un perfil que parece haber motivado lo que parece evidente: su verdadero protagonismo frente al meteórico ascenso empresarial de su hija.
Dicen que el que no tiene padrino no se bautiza. Pero en el Perú, quien tiene un visitador, gana licitaciones. Y si ese visitador es el papá, mejor. La buena fortuna de la hija se ha puesto en evidencia con un golpe más certero de los que el padre le dio a los periodistas de Panorama. El segundo round viene de la mano del Ministerio Público quien ya tocó las puertas en la sede de César Acuña y que más temprano que tarde, hará lo propio en los gobiernos regionales de Junín, Zósimo Cárdenas, y Loreto, René Chávez Silvano.




