Como dice el refrán, “quien se acuesta con niños, amanece mojado”, en Acción Popular, ese partido que años atrás remontaba a un político decente como lo fue Fernando Belaúnde Terry, hoy remite a la decadencia política donde a punta de traiciones y deslealtades se dan empujones para ver quién tiene más cuota de poder. Todos los personajes envueltos en esta historia tienen denuncias, investigaciones, cuentas que rendir al país.
Esto ya no es Acción Popular, más parece Acción para pelear.
“Yo no voy a permitir que ni Ilich ni nadie usurpe mis funciones como vocero de la bancada”. Con esta frase en un audio de 1´50’’, el congresista Edwin Martínez puso sal sobre la herida. En Acción Popular (AP) se están sacando los ojos a punta de lampa por lo que parece una alianza inquebrantable entre el vicepresidente del Congreso, Ilich López (AP), y el congresista Raúl Doroteo, expulsado de Acción Popular.
El jueves 23 de octubre de 2025, dos mensajes internos del vocero de la bancada Edwin Martínez y del congresista Luis Aragón exhibieron, sin metáfora, la guerra civil de una bancada que primero se disolvió “técnicamente” para limpiarse el rostro, pero que sigue desfigurada.
El plenario del partido había exigido hace semanas que los congresistas de Acción Popular renuncien a la bancada para recomponerla limpia, sin expulsados ni sancionados. Hubo comunicados, ultimátums y, finalmente, el anuncio de “disolución y reorganización”. Todo ello, en teoría, para dejar sin piso al apestado Raúl Doroteo, quien, pese a haber sido expulsado de la bancada, se hizo de la vicepresidencia de la Comisión de Presupuesto y una comisión especial. Ambos cargos corresponden a Acción Popular.
El primer audio que se lanzó en el chat fue de Martínez, el flamante vocero de la bancada quien, indignado, acusa a Ilich López de boicotearlo: “no voy a permitir que ni Ilich ni nadie usurpe mis funciones (…) hoy se había dispuesto el cambio de Doroteo y el ingreso de Luis Aragón a la comisión especial, y sacarlo [a Doroteo] de Presupuesto para que ingrese yo, como se acordó”.
Dicen las fuentes que en el pleno del Congreso del jueves pasado, el presidente del Parlamento, Fernando Rospigliosi, iba a resolver tremendo lío sacando a Doroteo de ambas comisiones; sin embargo, Ilich lo habría protegido: “De pronto el correligionario Ilich cambia esa disposición y le dice al presidente del Congreso que no, que hay problemas en la bancada que aún los tienen que resolver. Aquí no hay ningún problema en la bancada, Ilich”, se escucha decir indignado a Martínez.
Edwin Martínez, ansioso por tomar el cargo de vicepresidente de la ansiada Comisión de Presupuesto, remata, lampa en mano en el chat: “de títere o payaso no tengo un solo pelo (…), pero no puedo permitir, Ilich, te lo digo así, usurpes mis funciones, viejo”. La imagen es potente: un vocero que amenaza con renunciar con un grito final, mientras Ilich ni siquiera se toma la molestia de hacerle caso: “Al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”, dice Martínez.
El segundo audio, de Luis Aragón, afina la puntería y revela la esencia del entuerto: “sorprende la excesiva influencia que hasta ahora tiene el colega Raúl Doroteo. Es increíble que siga ejerciendo el cargo de vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y de presidente de una comisión especial, un personaje que ha sido destituido, expulsado de nuestro querido partido y también de la bancada”.
Ilich López es el eje de esta crisis por una razón: no porque sea el único responsable, sino porque su nombre aparece en todos los pasillos donde se cierran puertas. Cuando postuló a la Mesa Directiva, Ilich López necesitó votos y los consiguió con una alineación que hoy regresa como boomerang: el propio López votó por sí mismo, Juan Carlos Mori, Kike Alva y Raúl Doroteo, más el voto dirimente de Elvis Vergara. Es decir, el “expulsado” ayudó a montar el andamiaje de la presidencia del Congreso que terminó encabezando José Jerí; hoy ese mismo “expulsado” es el pretexto para dinamitar la bancada.
El “teatro” de disolver y recomponer la bancada AP no fue suficiente para sacar a Doroteo de espacios donde, según los acuerdos partidarios, no debería estar. Todos especulan dentro de la bancada sobre los poderes superiores de Doroteo. No solo se habla de su voto para que Ilich López terminara como vicepresidente de la Mesa Directiva del Congreso, algunos aseguran que Doroteo habría grabado a López en frases irreproducibles.
Aragón, también ansioso por ocupar la silla en una Comisión Especial que hoy ocupa Doroteo, ha respaldado a Martínez en el chat: “Es una falta de respeto (…) Aquí se hace lo que les da la gana y aquí eso no lo vamos a permitir, no lo vamos a tolerar”.
Al igual que Martínez, Aragón también dice saber que Rospigliosi iba a sacar a Doroteo del ruedo, si no fuese porque Ilich López intervino: “el presidente, el señor Rospigliosi, ha manifestado que un colega de la Mesa Directiva le ha dicho: señor, hay problemas, no está nada claro y por eso no voy a tocar el tema del cambio de la Comisión de Presupuesto ni de la Comisión Especial, ni otros temas y eso es absolutamente falso”.
Sin la salida de Doroteo, sin su Comisión Especial, Aragón también se irá: “…yo no tengo ningún problema de dar un paso al costado, renunciar a la bancada, seguir siendo correligionario del partido, porque la verdad a la bancada poco o nada le debo a estas alturas del Congreso”.
AP ya conocía el libreto que estos días se ha ido reportando en medios. Lo nuevo no es la fractura: es la sinceridad involuntaria del micrófono abierto. Ilich López tiene una deuda: explicar por qué, según sus propios colegas, intervino para frenar el retiro de Doroteo de los beneficios y cambios anunciados. Si su liderazgo depende de un expulsado, no es líder; es rehén.





