El tío Vlady, el “Monstruo”, “el pequeño J”, “el Diablo”, “ShaKira” “El escuadrón de la muerte”, “Los Pulpos “
Todos estos personajes y bandas del crimen organizado son exclientes y potenciales clientes del actual ministro de Justicia y Derechos Humanos, Juan José Santiváñez.
No todos ellos, pero sí muchos lo buscaron en su estudio de abogados y le pagaron la tarifa correspondiente por sus servicios, que sin duda debe ser abultada. De los potenciales clientes que no lo buscaron -aún-, seguramente Santiváñez no habría tenido y no tendría reparo en defenderlos a todos y cada uno ellos. Como ya lo demostró en el caso de abogar por Raúl Enrique Prado Ravines y Jhony Arévalo Quispe pertenecientes al “Escuadrón de la Muerte” y acusados de ejecutar extrajudicialmente, el primero de ellos, al menos a 20 personas y el segundo a 6.
Tampoco le tembló la mano para cobrar honorarios de dinero sucio proveniente de la billetera del avezado delincuente conocido como “Shakira” y que responde al nombre de Dany Quispe Huamán, relacionado con peligrosas bandas de narcotraficantes. Este sujeto hizo robos a mano armada, mandó a liquidar enemigos y se dedicó al negocio de las drogas en Lima. Un buen día se dedicó a exportar sus crímenes y los llevó primero hasta Colombia y, después, al igual que su colega del hampa, el sanguinario “Pequeño J”, autor de un atroz triple feminicidio en la provincia de Buenos Aires, se mudó a la Argentina para trasnacionalizar sus fechorìas. Allá “Shakira” también se dedicó a robar en banda y a dedicarse al negocio de las drogas.
Santiváñez lo defendió hasta febrero de 2023, incluso siendo ya funcionario del Estado. Cuando Shakira huyó de la Argentina, al igual que el “Pequeño J”, y volvió a la patria buscando impunidad, la justicia argentina pidió a Interpol su captura internacional. Apenas fue capturado en Lima, Argentina pidió su extradición. El 18 de julio de 2024 en un bochornoso momento Santivañez, como ministro del Interior, tuvo que abandonar la sesión de Consejo de Ministros ese día porque se iba a votar la extradición del peligroso “Shakira”, la cual fue aprobada.
Un caso parecido es el del “Pequeño J”, el delincuente que ha ocupado las páginas policiales de distintos países de la región. Quien es natural de Trujillo y recién hace unos días cumplió 20 años. En Argentina es acusado de ser el autor intelectual del macabro asesinato de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) a quienes habría captado y secuestrado junto a otros cómplices para una presunta fiesta, pero al final las terminaron matando. A la más pequeña, Lara, en vida, le cortaron los 5 dedos y una oreja antes de apuñalarla. A Morena la golpearon y le aplastaron el cráneo, mientras que a Brenda, le molieron el rostro a golpes antes de abrirle el vientre. Los tres asesinatos fueron transmitidos en vivo por Instagram en una cuenta privada y lo vieron 45 personas todas integrantes del clan narcotraficante. Era un mensaje sanguinario: el que se porta mal, así termina.
El pequeño J esta asociado a la banda de “Los Pulpos” dónde se sabe colaboraba un cliente estrella de Santiváñez: ” El diablo”
Ya se sabe que defendió, incluso siendo ministro, y cobró sueldo de dinero mal habido por este avezado delincuente “El Diablo, por el que intercedió ante el primer ministro Eduardo Arana para conseguir favores carcelarios. Y Santiváñez no sólo le cobró su sueldo de abogado pendenciero, sino además unos extras para sobornar a quienes haga falta sobornar.
En el caso de “El monstruo” autor de decenas de crímenes, extorsiones y secuestros, Santivañez habría actuado con alevosa y agravante negligencia, cuando los promotores de espectáculos lo buscaron y pidieron auxilio y, sin embargo, no dispuso de equipos de inteligencia y al contrario, los oficiales que estaban tras los pasos del Monstruo fueron cesados o removidos de sus puestos. Tal es el caso del comandante PNP retirado, Francisco Rivadeneyra, quien ha denunciado que pidió apoyo a sus superiores para capturar al Monstruo, a quien ya tenía en la mira, pero no lo ayudaron y, peor, fue dado de baja, sospechosamente .
Por último, el tío Vlady, ahora que Santiváñez es ministro de Justicia se anuncia que será trasladado desde la Base Naval hacia Ancón. ¿Justo ahora?
Ojo. Da para levantar la ceja y sospechar.




