No cabe duda de que la ministra Lesly Shica es una mujer hiperactiva, multifacética, versátil y de armas tomar, literalmente, pues además de abogada, es profesional de reserva del Ejército peruano en grado de capitana. Además, no se deja pisar el poncho y nunca pasa desapercibida a donde quiera que va. Se ha convertido en la ministra más popular de las redes sociales, donde casi siempre se le ve al lado del presidente interino José Jeri, caminando, comiendo, riendo, preparando desayunos, probando platillos típicos y hasta ella, muy risueña, animándose a degustar una aceituna que le mete en la boca el propio mandatario. Vaya manera de ejecutar la política de gobierno en un país donde en promedio 6 de cada 10 niños son anémicos y en la población rural esa cifra aumenta a 8 de cada 10 niños.
No está mal darse baños de popularidad de vez en cuando, pero, hacía falta, por ejemplo, ¿que el jefe de Estado y la ministra de los más pobres se tomen toda una mañana de su gestión para ir a una feria gastronómica a comer?
El episodio de la aceituna en la boca ocurrió precisamente hace unos días en la Feria Gastronómica “Perú Mucho Gusto”. Quizás evocaba la ministra sus tiempos como gerente de Promperú, donde podría resultar pertinente su presencia en este tipo de eventos.
De hecho, se nota de lejos que tanto Jerí como Shica se muestran en público muy a gusto juntos y por la confianza que exhiben pareciera que fuesen viejos amigos o conocidos. Es el ímpetu de la juventud, dirán algunos. Hay buena química entre ambos, concluirán otros. Ella juguetona le dice a la gente “Aquí les traigo al Presidente” y cuenta, risueña, “así nos tiene, dónde estás, manda foto, me dice”, confiesa a todos, y así distraída y sin querer queriendo da cuenta en público y a modo de broma del peculiar “reglaje” y control que sobre ella parece ejercer Jerí.
Y en otra ocasión, en la puerta de Palacio, él la mira arrobado cuando ella le dice al público y mirándolo de reojo que “las mujeres no lloran, las mujeres facturan”. Y levanta triunfal un cheque de 20 millones de soles que el jefe de Estado, que tiene al lado, acaba de otorgar para fortalecer los comedores populares.
Y aquí viene la pregunta incómoda y de rigor:
¿Es absolutamente necesario que una ministra de Estado se preste al coqueteo y al show meloso y mediático? ¿Es tan candorosa la ministra o es puro cálculo político? No recuerda que tiene al lado a alguien, que hace sólo unos meses se vio envuelto en una denuncia de abuso sexual contra una joven en estado de inconsciencia y que no obedeció la orden judicial cuando fue enviado a terapia psicológica por su conducta patológica sexual debido a un consumo excesivo de pornografía explícita.
Jerí no hizo terapia ni con orden judicial, por ello tiene una carpeta abierta por desobediencia a la autoridad.
Y ya por todos lados se sabe que el mandatario de la camisa arremangada era habitué y no sólo seguidor sino perseguidor consumado en sus redes sociales de centenares de páginas y sitios de pornografía. Y eran tantos que le fue imposible salir de todos a tiempo cuando recayó en él, por carambola, la banda presidencial.
También se han recordado y republicado las frases sexistas que hace algunos años atrás vertía Jeri, vía Twitter.
¿No debería la ministra, como mujer y autoridad de Estado, tomar prudencial distancia?
Aquí podemos ver algunos episodios del trajinar del presidente y su ministra.
El pasado de Shica
¿Cómo llegó Lesly Shica al gabinete? Hay dos versiones, una señala que ambos ya se conocían, en tiempos en que ella era gerente de Promperú y él era el presidente de la Comisión de Presupuesto del Congreso. Por entonces a Jerí le gustaba condecorar a sus allegados o a gente que le caía bien, también hacer eventos y ofrecer bonos para todos. Cuando pactó con Patricia Benavides para inhabilitar a Zoraida Ávalos le ofreció bonos extraordinarios para los fiscales, cuando lo visitaron en el Congreso sus ex colegas del sindicato del Gobierno Regional de Ancash donde él trabajó como secretario general y procurador también les ofreció gestionar bonos y, efectivamente, se los concedió a través de la Comisión de Presupuesto del Congreso.
La otra versión indica que la presencia de Shica como ministra es una cuota de poder otorgada a César Acuña, como jefe de Alianza para el Progreso (APP).
Como se sabe, hace 5 años cuando era una veinteañera, Shica postuló como congresista por el partido de Acuña. Y en las entrevistas se proclamaba como “La chica 20 de Alianza para el Progreso”. Era muy cercana por esos días a la “hija política” de Acuña.
En una fotografía se le ve a Shica repartiendo almanaques con el rostro de Acuña.

Durante la campaña, Shica aseguraba en entrevistas periodísticas sentirse muy cómoda en el partido de Alianza Para el Progreso (APP) y contaba que era la la vocera de juventudes, por esos mismos tiempos Jerí también postulaba con Somos Perú por un escaño en el Congreso. Pero ninguno de los dos pudo entrar por falta de votos, Jerí accedió como accesitario. Y cinco años después la suerte y las circunstancias los colocó a ambos en la primera fila del poder político.
Aquí podemos ver a Lesly Shica en campaña para entrar al Congreso de la mano de Acuña.
Según ha contado ella misma, ha crecido en un barrio populoso de San Juan de Lurigancho y en varias entrevistas cuando era candidata al Congreso por Alianza para el Progreso (APP) aseguraba que había sido víctima de asaltos y robos cuando siendo una estudiante universitaria “debía tomar tres carros” para ir a la Universidad de Ciencias Aplicadas, donde estudio su carrera de abogada.
Es decir, conoce los problemas de la delincuencia y la inseguridad ciudadana de cerca. ¿Se animará a convencer al Presidente interino, con el que casi siempre tiene al lado, de que derogue las leyes pro crimen organizado que facilitan la labor de las bandas criminales?
Además de abogada, se graduó como personal de reserva del Ejército.

En este otro video que da cuenta de lo versátil que es la ministra, la vemos también en campaña para el Colegio de Abogados de Lima.
Sus peleas con el MIDIS
Lesly Shica no es nueva en el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social ( MIDIS). Ahí la recuerdan muy bien. Y es que antes de llegar por la puerta grande como ministra había demandado y denunciado a esa institución dos veces.
La primera ocurrió en el año 2018. En ese tiempo trabajaba como asesora legal en esa cartera, cuando era ministra del despacho, Liliana La Rosa. En mayo de ese año Shica fue apartada del cargo y ella salió con los tacos de punta a denunciar que había sido malamente despedida por la viceministra de Prestaciones Sociales de entonces, Elvia Campos.
La historia fue así: A través de una carta que difundió en diversos medios denunció públicamente que había sido despedida sólo por haber opinado en el portal Político.pe de que las entidades del gobierno no deberían contratar personal sentenciado por terrorismo. Ello a propósito de la contratación de la sentenciada por terrorismo, Nancy Madrid Bonilla, en el despacho de la entonces congresista del Frente Amplio, María Elena Foronda.
Hizo tal escándalo Shica que hasta El Comercio siguió el tema y el entonces congresista Héctor Becerril emplazaba a la ministra La Rosa a dar explicaciones.
Aquí los reportes de la denuncia que hizo Shica en el 2018.


Hasta Aldo Mariategui, en un programa que conducía por entonces, entrevistó telefónicamente a Shica y esto fue lo que ella dijo:
Segunda pelea con el MIDIS
Pero eso no fue todo. Hace sólo algunos meses, cuando nada le hacía presagiar a Lesly Shica que se convertiría en ministra de Estado, se presentó a un concurso público convocado por el mismo MIDIS para una plaza como asesora en el mismo viceministerio que años antes había denunciado. Y perdió. Calificó la etapa de evaluación curricular, pero fue descalificada en la entrevista personal. Al parecer este resultado la indignó de tal manera y estaba tan convencida de que le habían robado la plaza que, en abril pasado, decidió demandar al Ministerio ante el Tribunal del Servicio Civil (Servir).
“La calificación obtenida en la entrevista personal, no guarda relación con el desempeño demostrado en la entrevista dada”, señaló muy segura de sí y empoderada en su reclamo. Además alegó que las preguntas que se le habían planteado durante la entrevista no coincidían con lo que se había anunciado en las bases del concurso. Por tales motivos, sin andar con chiquitas y sin rodeos, planteó al Tribunal de Apelaciones de Servir que se la declare ganadora del concurso y se le designe en el cargo.
Luego de algunos meses de revisar el caso, el Tribunal de Servir, apenas en julio pasado, declaró infundado el recurso de apelación de Shica contra los resultados del concurso y confirmó, por lo tanto, que la ahora ministra no calificaba para el puesto de asesora del viceministerio de prestaciones sociales.
Las respuestas de Shica en el mencionado concurso que no habían convencido al jurado calificador versaban sobre la misión y las competencias del MIDIS, los principios de la función pública y el análisis de casos prácticos, en este último apartado, la ministra obtuvo la menor puntuación y no convenció a los miembros del comité evaluador.

El mal rato tras el fracaso de no lograr la vacante ni con apelación le duraría poco, apenas tres meses después tomó revancha de una manera increíble: una llamada al celular le cumplió el sueño de ser ministra.
Además de pasearse con el presidente interino, Shica ha viajado a Loreto acompañada de dos congresistas de la región en su semana de representación y también se ha desplazado hacia Huánuco, flanqueada está vez por el congresista de Acción Popular Illich.
La ministra en estos días de gestión ha logrado 20 millones de aumento en las partidas a los comedores populares, ha anunciado mayores controles en la seguridad alimentaria y ha convocado a las empresas privadas más consolidadas del país a participar a en los concursos de los programas de alimentación para los más vulnerables.
De esta manera, la ministra que en la entrevista para un cargo de asesora del MIDIS no pudo responder satisfactoriamente algunos casos prácticos, ha logrado, no obstante, la misión casi imposible de que el presidente se arremangue la camisa y desmenuce el pollo para los sánguches de un desayuno escolar. Un gesto demasiado populista para ser verdad. Pero así fue. Y algo no cuadra. Se imaginan a Valentín Paniagua como Presidente transitorio haciendo sanguchitos de pollo? Nosotros tampoco. Pero no se puede pedir peras al olmo.





