Lives en Tik Tok, entrevistas a discreción, presentación de libros y más. Tal ha sido hasta hace poco la recargada agenda de Vladimir Cerrón, el escapista, quien lleva más de dos años evadiendo la justicia. El “doctor”, como lo llaman los militantes de Perú Libre, opera a sus anchas en las narices de la Policía y habla en sus delirantes presentaciones en primera persona como un virtual candidato presidencial.
Ciertamente, hasta hace poco, Cerrón llevaba una frenética vida social en redes que de pronto se vio interrumpida ante la sorpresiva vacancia de Dina Boluarte y la irrupción al poder de José Jerí. No obstante, a estas alturas ya debe haber sacado la ficha de que tiene licencia para continuar en la clandestinidad en los próximos seis meses. El sello de garantía se lo concede su hermano Waldemar Cerrón que parece vitalicio en la mesa directiva del Parlamento, un mesón servido para satisfacer el angurriento paladar de los grupos de poder patrocinadores de la coalición gobernante.
Cerrón se mostraría tan confiado que habría decidido no abandonar el confortable lugar de su residencia temporal. Sin embargo, hay unos pocos que creen que la cabeza del prófugo podría convertirse en un trofeo de guerra para Jerí, pero hasta ahora no hay señales claras en la gestión del nuevo mandatario interino de querer atraparlo, salvo algunas tibias y ocasionales declaraciones del ministro del Interior, Vicente Tiburcio, que sin mencionarlo ha dicho vagamente que la policía tiene la misión de capturar a “los prófugos de alto valor”(sic).
La ruta del prófugo
“Está en la selva”, se le escapó a un moderador al presentarlo en un “Live” de Tik Tok, el 11 de julio, desde la cuenta “jose281824”, según un participante de esta charla.
Ciertamente, algunas fuentes de inteligencia lo ubican en la selva de Junín, específicamente por el distrito de Chupaca, desde donde plácidamente se movería a sus anchas por la zona, donde también está cerca la casa de su madre Bertha Rojas.
Ese día Cerrón habló toda una madrugada con los participantes del “Live”, quienes uno a uno le hacían preguntas. No salió en vídeo sólo en audio para no dar pistas de su ubicación. “Nosotros no hemos traído a los caviares”, dijo sobre sus enemigos preferidos en esa presentación que duró más de cuatro horas.
Significaba un nuevo romance con las redes sociales. El año pasado colgó varios vídeos en Youtube, fungiendo de opinólogo de la coyuntura, como si tuviese un podcast. Sólo paró cuando, ante demasiada exposición, algunos medios empezaron a cuestionar la inacción de la Policía.
Esa transmisión en vivo de este año fue un símbolo de impunidad, pero después vendrían muchos más. El líder del lápiz se sentía totalmente protegido por el cogobierno pactado desde el Parlamento, el mismo que continúa. El prófugo bendijo esta coalición con la participación durante tres años consecutivos en la Mesa Directiva del Congreso de su hermano Waldemar como uno de los vicepresidentes.

Las charlatanerías de Cerrón continuaron en los siguientes días. El 8 de agosto la cuenta de Tik Tok “Sabina”, hizo otra transmisión en vivo, donde se dio pase al “camarada Cerrón”, quien salió también sólo por audio. Esta cuenta pertenece a Sabina León, quien en sus redes suele hacer apología a la figura del prófugo.
“Perú Libre no va a cometer el mismo error de llevar invitados. Va a ir un militante del partido. Y el militante tiene que demostrar toda su fuerza. Podrá ganar o no ganar. Ya lo veremos”, dijo Cerrón, respondiendo una pregunta, con las ínfulas de saberse un prófugo no buscado y alucinaciones de candidato presidencial.
El 18 de septiembre, nuevamente desde la cuenta de Sabina León, el clandestino hizo otra transmisión intempestiva en redes, a las siete de la noche, para hablar de su candidatura. Y otra vez parapetado en la sombra, sin dejarse ver la cara.
En esa ocasión se conectó también Yuri Castro, militante de Perú Libre y excandidato a la alcaldía de Lima, donde se habló, entre otras cosas de los exjefes de gabinete de Castillo, Aníbal Torres y Betssy Chávez.
La gira virtual de la impunidad continuó el 29 de septiembre desde la cuenta de Tik Tok “Terry” y siempre en audio. Nunca en vídeo.
Hasta que el 5 de octubre se atrevió a dar la cara, que obviamente le niega a la justicia, en la comodidad de sus transmisiones virtuales. Fue cuando la propia cuenta de Tik Tok de Perú Libre realizó una sorpresiva transmisión en vivo a propósito de la presentación del libro de Cerrón, “Del Campo a la Ciudad”, en horas de la tarde, justo en la víspera de cumplir dos años como prófugo de la justicia por la investigación por lavado de activos que se le sigue al líder del lápiz.
En las imágenes se ve a un Cerrón con el mismo peso y con el look de siempre, en una clara señal de que no la pasa nada mal.
Lo que se ve también en cada una de sus transmisiones es un reconocimiento del encubrimiento de los dirigentes de Perú Libre a un prófugo de la justicia. Una situación nunca antes vista, sin que la Fiscalía o la Comisión de Fiscalización del Congreso muevan un dedo. Ataviado con una camisa blanca, y mirando a la cámara, Cerrón hizo la pantomima de tomar distancia con Dina Boluarte, Fuerza Popular y Alianza Para el Progreso y hasta hizo comentarios elogiosos a la Generación Z.
Un día después, en la presentación del libro, y frente a congresistas de Perú Libre como Waldemar Cerrón, Flavio Cruz y Kelly Portalatino, se conectó en vivo, en el colmo de la desfachatez, y con la misma ropa del día anterior.
Su participación duró poco porque falló la conexión. “Tenemos cercado a Cerrón, huevón. Ya, cercado, ah”, le dijo Juan José Santivañez al capitán Junior Izquierdo, “Culebra”, en un chifa, En mayo del 2024, apenas el primero fue nombrado como ministro del Interior. Un reconocimiento tácito de que en el gobierno de Boluarte siempre supieron del paradero de Cerrón pero no lo quisieron apresar.
La Policía Nacional, en el caso del narco peruano “Pequeño J” demostró que, cuando quiere cazar a un pez gordo, lo puede hacer empleando todos sus equipos de geolocalización y rastreo telefónico.
Tony Valverde, el “Pequeño J”, cayó por un celular. La Policía bien podría intentar captura a Cerrón rastreando los celulares de las personas que visiblemente lo rodean, pidiendo la autorización de un juez. Pero es obvio que no había voluntad de atraparlo en la era Boluarte, al contrario, se le dio protección y refugio. Y es que Cerrón tras las rejas podría ser el gran delator de Boluarte. Pero, ¿qué le debe Jerí a Cerrón? Por lo pronto, el presidente interino no ha hecho el amago de arremangarse la camisa y poner en marcha esta vez sí un plan para apresarlo.





